Estar en paro y feliz no está bien visto

felicidad

Quedarse en paro es una putada.

La edad, la hipoteca, los niños… todo suma a la hora de ponernos las cosas difíciles y de meternos la urgencia para conseguir un trabajo “de lo que sea” en la boca del estómago con tal de ingresar una nómina a final de mes.

Y lo cierto es que el hecho de estar más liberados de cargas no nos alivia ni nos hace sentir mejor: yo no tenía ni hipoteca, ni hijos, y además contaba con el apoyo de mi pareja. Objetivamente podía relajarme, pero eso no impidió que por momentos, según iban pasando los días, me fuera haciendo más pequeñita, perdiendo la confianza en mí misma. ¿Es que nadie iba a darme ninguna oportunidad?

Aprendes a hacer malabares con cada céntimo, evitas cualquier mínimo gasto y dices adiós al más pequeño de los caprichos.

Ahora tu vida es infojobs, jobtoday y demás. Mandas más Cvs que whatsapp y te acabas convirtiendo casi en un adicto: yo acabé enganchada a los mails con nuevas ofertas dentro de mis motores de búsqueda, no es broma. ¡Después de conseguir trabajo seguía mirándolos inconscientemente! Pero bueno esto es otro tema, quizá dé para otro artículo.

De repente tienes todo el tiempo libre del mundo, pero llegas a ese punto en que tu cabeza no hace más que darle vueltas a la misma pregunta:

¿Y ahora qué voy a hacer?

Y eso no es lo peor: Más duro es ver con qué cara de pena te mira alguien que quizá acabas de conocer y te pregunta a qué te dedicas. Los ojos que te pone ese amigo al que notas que evita conscientemente preguntarte por trabajo porque ya le incomoda el tema hasta a él. Lo miserable que te sientes tú cuando tu pareja, tus padres, o quien sea te pregunta “¿qué tal te ha ido hoy? ¿qué has hecho?” y cómo esa pregunta tan cotidiana puede ponerte a la defensiva en un segundo, como si tuvieras que dar explicaciones.

Aunque quizá lo que más duela – y lo más injusto – sea ver cómo tu autoestima va mermando hasta casi desaparecer. Te cuestionas a ti mismo, lo que sabes hacer, y empiezas a pensar que quizá no sirvas para mucho más que quedarte en casa debajo del edredón. Al fin y al cabo hay gente muy preparada por ahí y tú…

y tú…

Deberías frenar esos pensamientos justo ahí.

El paro es otra etapa más, igual que has vivido miles, y que no va a durar para siempre. El mundo laboral es cada vez más precario y más difícil, lo escuchamos por todas partes pero no puedes seguir torturándote: Estar desempleado puede ser una oportunidad para redescubrirte, coger impulso y seguir hacia delante.

Como siempre, hay que verle el lado positivo, y en este caso está muy claro:

tiempo

Por fin tienes tiempo de explorar, de hacer cosas que te llenan, incluso de cumplir todas aquellas listas de cosas que hacer antes de los 25, o de los 30, o antes de morir y que estén ahora en tu mano. No tienen por qué ser cosas que impliquen mucho dinero.

Recupera una sensación de seguridad: cuando pierdes tu trabajo parece que cualquier cosa que hagas está automáticamente bajo el ojo que juzga de todos los demás. ¡No es cierto! tu vida no tiene por qué ser cuestionada, sigue siendo tuya.

Sea cual sea tu caso, estoy segura de que será clave que te valores, sigas confiando en ti mismo y cuides tu autoestima.

Cualquier meta se aleja si no crees en ti.

Y quizá sí, quizá lamentablemente te encuentres en una situación en que necesites un trabajo inmediatamente; pero en muchos casos no hay razón para tanta urgencia. Si te paras a pensar, puede que esa necesidad la estén imponiendo otros desde fuera o la estés sintiendo por culpa de las convenciones sociales que traemos en la mochila. Estar en paro y ser feliz no está bien visto, claro que no, pero está claro que tenemos que cambiar el chip para que las cosas también cambien.

Silvia, la que antes fue mi jefa y siempre ha sido amiga, hoy me ha dicho una gran verdad: cuando tú no estás bien, hay que tomar decisiones porque algo tiene que cambiar. Y si ese algo no puede ser – de momento – incorporarte en un trabajo, deberá ser al menos un cambio de actitud.

Así que si estás en esta situación desde aquí te animo a que te tomes todo el tiempo que necesites. A que explores, pruebes, dediques tu tiempo a lo que te apasiona, explotes tu creatividad, te descubras cada día y aprendas algo más sobre ti y sobre dónde quieres que se dirijan tus pasos.

Apuesto a que pronto habrá un giro de guión.

Contéstame a esta pregunta: ¿si no fuera una locura, qué te gustaría hacer?

Y ahora si estás subscrito a la newsletter, estate atento porque en estos días te mandaré un pequeño formulario de preguntas que buscan respuestas rápidas que puede que te sorprendan… y si no: ¿a qué estás esperando para estarlo?

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2 comentarios en “Estar en paro y feliz no está bien visto

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